
A su manera de ver, México vive un centralismo cuando las necesidades de los mexicanos se satisfacen en los municipios. Se trata de una nueva repartición del pastel, con lo cual 60% de los recursos se quedarían en la Federación, 20% irían a los estados y 20% a los municipios. En la actualidad, del total de presupuesto federal, 80% se queda en la Federación, 16% va a los estados y 4% llega a las alcaldías.
Sin duda, el cambio no caerá bien a los muchachos de Ernesto Cordero, pues los números del legislador hablan de 632 mil millones de pesos adicionales para los estados y municipios, con base en las cifras de 2010, donde se tienen contabilizados 855 mil millones de pesos para los gobiernos locales.

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