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lunes, 10 de enero de 2011

'Minichatarra' da la bienvenida a clases

Este lunes regresan a clases más de 27 millones de alumnos de educación básica y con ellos los alimentos chatarra pero en 'miniporciones'.

Aunque el secretario de Salud, José Ángel Córdova, asegura que los productos fueron reformulados en cuanto a su contenido calórico, la organización El Poder del Consumidor dice que lo único que el gobierno federal logró es que la industria redujera el tamaño de las presentaciones de sus productos.

Además, al entrar en vigor de manera obligatoria los Lineamientos para el Expendio o Distribución de Alimentos y Bebidas industrializados en las escuelas del país, en 3 de cada 10 no se logró crear el grupo integrado por padres de familia, maestros y directores que vigilará que a los planteles no entren los llamados productos chatarra o hacer que se consuman una sola vez por semana las botanas, galletas, pastelillos, confites y postres.

Listado obeso

La lista de alimentos y bebidas autorizados por las secretarías de Educación Pública y Salud que se podrán vender en las tienditas escolares a partir de este lunes supera los 600 productos, entre botanas, galletas, yogures, dulces, refrescos y bebidas light.

El listado, cuya meta es frenar el sobrepeso y la obesidad infantil que afecta a uno de cada cuatro niños de primaria y a uno de cada tres de secundaria, registró hace seis meses sólo 50 productos y ahora tiene 610 opciones entre alimentos y bebidas.

En el apartado de botanas, pastelillos y confites hay 'hasta el 22 de diciembre' cerca de 430 productos autorizados, lo que representa 70% del total de la lista.

En su mayoría son productos en 'miniporciones' que se han ido incrementado.

Hay minipastelitos, panecitos con doble chocolate, frituras de maíz, entre otros, pero con porciones más pequeñas. A diferencia de los niños de primaria que sólo podrán consumir agua, los jóvenes de secundaria seguirán comprando refrescos, pero light, así como jugos.

Alejandro Calvillo, quien encabeza la organización El Poder del Consumidor, dijo que es preocupante que la industria sólo cambió las porciones de sus productos y para su elaboración se utilizan los mismos edulcorantes, grasas trans y cantidades de azúcares o sodio, con lo que "se va a provocar que ahora los niños compren dos o tres productos para quedar satisfechos".

La Secretaría de Salud señaló al respecto que la industria cambió sus productos no sólo a raciones más pequeñas o 'mini', sino que los artículos autorizados tienen porcentajes más bajos de grasas, sodio y azúcares.

El titular de la dependencia agregó que una persona se vuelve obesa porque come en exceso o ingiere alimentos que son demasiados calóricos, y ambas cosas se deberán evitar con la participación de los padres.

El titular de El Poder del Consumidor lamentó que las dos secretarías encargadas de promover un cambio en la cultura alimentaria entre los niños no hayan podido hacer que ninguno de esos productos quedara fuera de las escuelas. "Mientras estén presentes continuará el deterioro de los hábitos alimenticios", señaló Calvillo.

Las versiones de productos en pequeño únicamente hará que los niños compren más de uno, coincidió Carmen Iñárritu, especialista en temas de obesidad de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Hacer versiones en mini no es la solución y tampoco que digan que hay un cambio en el contenido de grasas o azúcares, puesto que en realidad estamos hablando de productos que no son nutritivos. Los dulces, pastelillos y frituras no son nutritivos, lo mejor sería sacarlos de las escuelas y sustituirlos por frutas y verduras", consideró.

Cifras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) alertan que de 1980 a la fecha la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha triplicado en México en todas las edades, regiones y grupos socioeconómicos, y continúa creciendo a un ritmo alarmante.

A consecuencia del sobrepeso y la obesidad, los niños y adolescentes presentan enfermedades que pueden afectar sus vidas y que antes eran exclusivas de los adultos, como la diabetes mellitus tipo dos, hipertensión arterial, aumento de triglicéridos y colesterol, entre otros.

Alertó que hasta ahora no se difundió con claridad que este tipo de productos "sólo podrán venderse un día a la semana en los planteles escolares", porque así lo marcan los lineamientos.

"Las botanas, galletas, pastelillos, confites y postres, siempre y cuando cumplan con las características indicadas, podrán incluirse una vez a la semana, en sustitución de una preparación de alimentos, para así no rebasar el contenido energético diario del refrigerio", recomendaron las secretarías de Salud y Educación en el apartado de combinación de alimentos y bebidas en los refrigerios escolares de los lineamientos aprobados en agosto.

Faltan comités

Sin embargo, para que eso se cumpla en cada una de las 224 mil 768 escuelas públicas y privadas del país debería crearse un comité de vigilancia del consumo escolar, conformado por al menos cinco personas designadas por el Consejo de Participación Social.

El informe más reciente de la SEP indica que esos grupos fueron creados en 166 mil 050 escuelas. El mayor rezago se da en los planteles privados, donde menos de la mitad (49%) tiene un consejo.

En el estado de Michoacán no se podrá verificar que estos lineamientos se cumplan a cabalidad, debido a que sólo dos de cada 10 escuelas tienen a un grupo de padres de familia que garantice que los niños no comerán productos chatarra. Las mismas dificultades se presentarán en Tlaxcala, Oaxaca y Guanajuato, en donde el porcentaje es de entre cinco y seis escuelas que no cuentan con un grupo de vigilancia del consumo escolar.

La Secretaría de Educación Pública también dio a conocer que la mayoría de los estados iniciaron "en estos seis meses" con 'restricciones' de refrescos, galletas, pastelillos, botanas y frituras en los planteles escolares, a pesar de que es hasta mañana lunes cuando será obligatorio.

En Campeche, Jalisco, Oaxaca, Tabasco y Tlaxcala no se había realizado ninguna acción en ese sentido.

En el Distrito Federal y el estado de México la restricción únicamente era para los refrescos.

Según la Encuesta Nacional de Salud en Escolares 2008, 90% de los planteles tienen agua entubada; sin embargo, únicamente 56% de las primarias y 60% de las secundarias disponen de agua potable gratuita.

Previo al regreso a clases, la Secretaría de Educación del Gobierno del Distrito Federal (GDF) anunció que 220 escuelas cuentan con un bebedero.

La Secretaría de Educación Pública dio a conocer que distribuirá en toda la República Mexicana 16 millones de manuales para padres de familia de Cómo preparar el refrigerio escolar y tener una alimentación correcta, así como 250 mil ejemplares de las Orientaciones para la regulación del expendio de alimentos y bebidas en las escuelas.

http://mx.news.yahoo.com/s/09012011/89/nacional-minichatarra-da-bienvenida-clases.html

domingo, 28 de noviembre de 2010

Tu cerebro libera hormonas de alivio del dolor cada vez que comes

Posadas, día de la Virgen de Guadalupe, Nochebuena, Navidad, Año Nuevo, día de los Reyes Magos... En estas fiestas navideñas muchos comerán más de lo normal, luego caminarán con torpeza: llenos de comida, pero contentos.

Tener la barriga llena de alimento se siente como un cálido abrazo desde dentro.

La evolución nos ha dado el instinto de comer mucho cada vez que podemos, preparándonos para tiempos difíciles. Es un impulso parasobrevivir, como las ardillas que almacenan comida para el invierno. También es un impulso potenciado por la competencia: ganarle a los otros con comida.

Nuestros cerebros nos recompensan por eso al liberar químicos de placer, en la misma forma que pasa con las drogas y el alcohol, dicen expertos.

Los científicos que estudian ese buen sentimiento después de comer lo llaman analgesia de ingestión, literalmente: alivio del dolor por comer.

“Hay circuitos de recompensa para hacernos disfrutar por comer”, dice Roger Cone, profesor y presidente de psicología molecular y biofísica en la Universidad Vanderbilt. “Si no comemos, no sobrevivimos”.

El sentimiento de recompensa aseguró la supervivencia de las especies.

“La mayoría de animales y durante la mayor parte de la historia humana, no habíamos tenido exceso de calorías”, dijo Cone. “Los animales y los humanos tenían que trabajar más duro para sobrevivir. Pero ahora, con calorías ilimitadas en todas partes y con una granreducción en la cantidad de actividad física, nos hemos vueltoobesos”.

A pesar del ambiente moderno bombardeado por anuncios publicitarios de comida rápida, el cableado en el cerebro humano no ha cambiado. Los circuitos de recompensa en el cerebro liberan químicos que dan confort y satisfacción al comer.

Tener ese fácil acceso a la grasa, la sal y el azúcar es un reciente desarrollo en la línea de tiempo humana, dijo Gary Wenk, autor de Your Brain on Food (Tu cerebro y la comida). “Nuestros cuerpos nos recompensan muy bien por comer ese tipo de cosas. Cuando las encontramos, las consumimos tanto como podemos, porque (nuestro cerebro asume que) no sabemos cuándo las vamos a volver a ver. (Aunque) cognitivamente, sabemos que eso no es cierto”.

El cuerpo nos recompensa por las comidas grasosas, saladas y dulces al liberar opiáceos endógenos, que ayudan al control del dolor. Un estudio publicado enNature Neuroscience sugiere que las comidas altas en grasas y en calorías afectan al cerebro en la misma forma que la cocaína y la heroína. Cuando las ratas consumen esas comidas en grandes cantidades, las lleva a hábitos de alimentación compulsivos que se parecen a la adicción a las drogas, halló el estudio.

Aunque comer tanto como es posible ayudó a la humanidad a sobrevivir a tiempos de vacas flacas, no es algo tan ventajoso ahora.

Estar lleno se siente satisfactorio comparado con los dolores del hambre. La comida reemplaza ese vacío con una comodidad somnolienta y relajante, que algunos llaman coma alimenticio. Se establece en el cuerpo mientras las hormonas son liberadas y la sangre se desvía a la digestión, dijo Barbara Rolls, autora de Volumetrics Eating Plan, un plan de dieta basado en sentirse lleno, conocido científicamente como saciedad.

“Empezamos no sintiéndonos bien y malhumorados, entonces comemos y nos sentimos bien”, dijo.

El cuerpo tiene señales naturales para decirnos que dejemos de comer; es cuestión de si nosotros las atendemos.

Cuando la comida viaja a través del estómago, tiene que ser digerida para moverse al intestino delgado superior. Una vez que llega ahí, los intestinos liberan una hormona para decirle al cerebro que deje de comer, dijo Wenk, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad Estatal de Ohio.

Conforme aumenta el consumo de comida, el estómago se llena, los niveles de glucosa en la sangre cambian, y la hormona ghrelina, que estimula el apetito, se calma. El sentimiento de saciedad debe hacer terminar el consumo de comida.

Los comensales con frecuencia ignoran esas señales. “Incluso si estás completamente lleno y no puedes comer otro bocado, cuando algo es sabroso, sigues comiendo”, dijo Wenk.

Rolls, profesora de ciencia nacional en la Universidad Estatal de Pennsylvania, tiene este consejo: “Le pido a las personas que no coman como si fuera su última cena”.

Aquí hay algunos consejos prácticos:

  • Come cuando te sientas un poco hambriento, pero no esperes a sentirte famélico, porque probablemente comerás de más.
  • Deja de comer cuando estés plácidamente satisfecho.
  • Trata este ejercicio: Evalúa en una escala entre 1 y 10 qué tan hambriento te sientes (con 1 siendo muy hambriento y 10 extremadamente lleno). Durante la comida, periódicamente haz una pausa para saber dónde estás en la escala, y detente cuando estés en 5.

http://mexico.cnn.com/salud/2010/11/28/tu-cerebro-libera-hormonas-de-alivio-del-dolor-cada-vez-que-comes

sábado, 23 de octubre de 2010

México, el país con más anuncios de chatarra

Revela un estudio que un niño que pasa en promedio dos horas diarias frente a la televisión habrá visto más de 12 mil 400 anuncios de comida chatarra en un año

El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán reveló que México es el país con la mayor cantidad de anuncios de comida chatarra que se difunden por televisión.

Investigadores del Instituto indicaron que el estudio "La Desnutrición Infantil y Obesidad en la Pobreza en México: El alto riesgo de perder el bono demográfico", dio como resultado que en el país un niño que pasa en promedio dos horas diarias frente a la televisión habrá visto más de 12 mil 400 anuncios de comida chatarra en un año.

Los datos se dieron a conocer al instalarse el Grupo de Trabajo de la Cámara de Diputados que da Seguimiento a la Problemática de Obesidad y Desnutrición que afecta a la Población.

El especialista Abelardo Avila Curiel, relató que Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi, requirió de tres mil mensajes para persuadir a sus connacionales sobre el régimen del Tercer Reich.

'Ahora nuestros niños reciben 12 mil impactos publicitarios al año y llevan tres generaciones con esta convicción, no es casualidad, sino causalidad que México sea un país con gran obesidad infantil', subrayó.

Explicó que durante los últimos años, los hábitos alimenticios de los mexicanos han sufrido una transformación radical, al haberse vuelto sus principales consumibles los azúcares, las grasas, la sal, y los productos de origen animal.

Dijo que la ingesta de leguminosas ha caído a la mitad en los últimos 20 años, lo cual en términos nutriológicos es grave porque su consumo disminuyó a expensas de alimentos con carbohidratos.

Avila Curiel destacó que la industria de la comida chatarra genera 60 mil millones de dólares al año, por lo que se requiere de una estrategia integral para disminuir y erradicar la epidemia de la sociedad actual.

Ya que esto reduce el índice de productividad y aumenta el costo de la atención de enfermedades relacionadas con la obesidad, aseveró.

Mientras que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández Avila mencionó que la meta es detener para el año 2012 la prevalencia de sobrepeso y obesidad, en la población de 5 a 19 años.

Señaló que de 1980 a la fecha, la prevalencia de sobrepeso y obesidad se triplicó, con lo que más de cuatro millones de niños de entre 5 y 11 años tienen sobrepeso u obesidad.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/718439.html

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Comida chatarra puede provocar adicción cerebral

De acuerdo con autores de la investigación, la dependencia a ‘alimentos basura’ es similar a la de las drogas o al tabaco

Nuevas investigaciones demuestran que el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas y azúcares puede provocar respuestas adictivas a nivel cerebral.

A través de resonancias magnéticas en 26 mujeres obesas o con sobrepeso, se observó su reacción a nivel cerebral al consumir durante seis meses un batido calórico y sabroso (pero que las hizo aumentar de peso), o uno sin calorías e insípido.

El examen mostró que el cerebro de las mujeres que ingirieron mayores cantidades del batido calórico tenía una menor actividad en la zona asociada a las comidas palatables, es decir, gratas al paladar. Esto implica que en la medida en que el alimento produce menos placer, la persona tiende a consumir más para alcanzar la gratificación.

"Se ha visto en otros estudios que la comida chatarra o los alimentos altos en azúcares tienen una mayor palatabilidad, tienen un sabor rico y cuesta dejar de comerlos", explica la doctora Daniela Adjemian, nutrióloga del Hospital Clínico Universidad de Chile.

Asimismo, los alimentos ricos en azúcares favorecen un vaciamiento gástrico más acelerado, por lo que dan una sensación de saciedad por menor tiempo que comer proteínas, agrega la especialista.

"No provoca la misma saciedad comer un pedazo de torta que un trozo de carne".
Según estimaciones, el abuso de comida de alta palatabilidad afecta a una de cada 30 personas.

Círculo vicioso

En la investigación liderada por Eric Stice, del Departamento de Psicología de la U. Texas, que será publicada por la revista Journal of Neuroscience, los autores plantean que la comida chatarra puede provocar una respuesta adictiva a nivel cerebral muy parecida a la de las drogas o el tabaco.

Un estudio publicado en marzo por la revista Nature llegaba a una conclusión similar, pero en ratas. Un equipo del Scripps Research Institute de Florida observó que tras una dieta abundante en comida chatarra, las ratas se convirtieron en comedoras compulsivas.

Rafael Maldonado, experto en neurofarmacología de la U. Pompeu Fabra de Barcelona, precisa que "se puede llegar a la pérdida completa del control, tanto en la búsqueda de comida basura como en las drogas".

Desde el punto de vista neurológico, las drogas, así como los alimentos con una alta palatabilidad, producen efectos parecidos en el cerebro. Concretamente, actúan sobre neurotransmisores como la dopamina (asociada al desarrollo de adicciones).

Así, se genera un círculo vicioso que cuesta cortar, agrega la doctora Adjemian. "Además, la mayoría de la gente tiene malos hábitos alimenticios; comen desordenado y eso lleva a ingerir alimentos que no son balanceados nutricionalmente, lo que perpetúa el problema".

Reciclaje de proteínas

Las proteínas están compuestas por una cadena de aminoácidos y desde hace tres décadas los científicos han sabido que el primero de ellos en la secuencia determina la duración de una proteína.

Los científicos de la Universidad McGill, de Montreal, han descubierto la forma en que la célula identifica a este primer aminoácido y lo "recicla".

Las células reciclan las proteínas por muchas razones: durante el ayuno que causa la pérdida de tejido muscular, en el crecimiento y remodelación durante el desarrollo, o en el proceso normal por el cual las proteínas viejas son sustituidas por proteínas nuevas.

Además del progreso en la comprensión del ciclo de vida de las proteínas, este hallazgo tiene repercusiones importantes para los pacientes con el síndrome Johanson Blizzard, un mal muy poco común causado por una mutación en una proteína.

http://www.eluniversal.com.mx/articulos/60677.html